
Tu calificación, basada en lo que medimos en tu edificio.
Visitamos la vivienda, tomamos los datos sobre el terreno y tramitamos el certificado ante el registro autonómico. Tú no gestionas nada con la administración.


No es un papel para el cajón.
El certificado energético indica con una letra —de la A a la G— cuánta energía consume tu vivienda y cuántas emisiones genera. Eso se traduce directamente en lo que pagas en invierno.
Lo emitimos a partir de datos reales tomados en tu propio edificio: orientación, envolvente, instalaciones. La letra refleja tu caso, no una media estadística.






Así producimos tu certificado
Visita presencial
Toma de datos in situ
Tramitación ante el registro
Registramos el certificado en el organismo autonómico correspondiente y te entregamos el documento oficial. Tú no tienes que contactar con ninguna administración.
Acordamos una visita a tu vivienda. Inspeccionamos fachadas, cubierta, ventanas e instalaciones. Nada se evalúa a distancia.
Medimos transmitancias, orientaciones y rendimiento de los equipos. Los números que usamos son los de tu edificio, no valores por defecto.
¿Necesitas el certificado para una venta, alquiler o subvención?
Cuéntanos el tipo de inmueble y el plazo que manejas. Te decimos exactamente qué necesitamos y cuándo podemos visitarte.